Mientras los amantes del automovilismo de todo el mundo aceleran sus preparativos para el punto culminante de la temporada 2026 del WEC, Toyota Racing aporta una enorme dosis de nostalgia a la parrilla. Ambos Hypercars oficiales TR010 Hybrid lucirán una impresionante decoración roja. Se trata de un impresionante homenaje a un modelo legendario que dejó una huella indeleble en la historia de las carreras: el espectacular y agresivo Toyota GT-One (TS020).
Aunque el GT-One nunca subió oficialmente al escalón más alto del podio a finales de los 90, se convirtió en un icono de culto que simboliza, aún hoy, la absoluta obsesión de la firma japonesa por ganar la carrera de resistencia más implacable del mundo.
El nacimiento de una estrella fugaz
A finales de 1996, Toyota puso en marcha un programa específico centrado exclusivamente en la conquista de Le Mans. Diseñado por el Toyota Team Europe en Colonia bajo la dirección de André de Cortanze —el brillante ingeniero francés artífice del Peugeot 905—, el GT-One fue una obra maestra de la interpretación de los reglamentos. Con solo una versión de calle producida para cumplir los estrictos requisitos de homologación, era, de hecho, un prototipo de pura raza disfrazado de coche de GT.
Su carrocería esculpida y radical ocultaba un feroz motor V8 biturbo de 3,6 litros que desarrollaba entre 600 y 650 caballos de potencia. Acoplado a una caja de cambios secuencial de seis velocidades, el GT-One podía volar por la icónica recta de Mulsanne a velocidades superiores a los 340 km/h. Su aspecto agresivo y futurista elevó inmediatamente al coche a la categoría de leyenda antes incluso de rodar en competición.
1998–1999:Velocidad vertiginosa y desilusión
La historia del GT-One es un relato conmovedor de inmensas promesas y trágica fortuna en las carreras. En 1998 se inscribieron tres coches. En la sesión de clasificación plantaron cara sin problemas a los pesos pesados de Mercedes y Porsche, pero Le Mans es una bestia que exige perfección. Los fallos mecánicos obligaron a retirarse a dos coches, dejando únicamente al coche número 27, pilotado por el emblemático trío japonés formado por Ukyo Katayama, Toshio Suzuki y Keiichi Tsuchiya, para ver la bandera de cuadros en novena posición.
En 1999, un cambio en el reglamento hizo que el coche se adaptara a la clase de prototipos LMGTP. Una vez más, tres coches tomaron la salida. Tras la retirada de los coches hermanos, correspondió al mismo trío legendario librar una emocionante batalla cuerpo a cuerpo contra BMW por la victoria final. Trágicamente, cuando la carrera entraba en sus últimas horas, un reventón de neumático a alta velocidad desinfló todas las esperanzas, forzando un largo y agonizante regreso a los boxes. Toyota terminó en segunda posición, a solo una vuelta del ganador.
Sin embargo, la naturaleza implacable de aquella derrota no hizo sino aumentar el mito del coche. Gracias a su llamativo aspecto y a sus potentes prestaciones, el GT-One se convirtió en una superestrella mundial, consagrado para siempre en el corazón de los aficionados millennials y de la generación Z como el coche definitivo en videojuegos como Gran Turismo.
Llevando la obsesión a 2026
Toyota tuvo que esperar hasta 2018 para conquistar finalmente Le Mans y romper la maldición, pero la obsesión por la perfección de la ingeniería nunca desapareció. Este año, Toyota Racing revive ese hermoso y trágico capítulo vistiendo a ambos Hypercars TR010 Hybrid con esa emblemática decoración blanca y roja, reflejo de un impulso continuo por triunfar en el límite de la tecnología.
Viste la historia: Los calcetines oficiales de homenaje al TR010
To celebrar este cruce histórico de pasado y futuro, nos complace presentar nuestro último lanzamiento. Diseñados en colaboración oficial con Toyota Racing, estos calcetines de primera calidad lucen los colores icónicos y la incesante obsesión por la ingeniería de un programa que lleva décadas convirtiendo el automovilismo en investigación y desarrollo para coches de calle.
Puede que el GT-One ganara corazones en lugar de trofeos en los años 90, pero hoy no tienes que esperar para celebrar su legado. Siente la pasión, apoya al equipo y lleva el auténtico ADN de carreras de Toyota directamente a tus pies.
